El Real Jardín Botánico de Madrid es un lugar donde se puede disfrutar de una muy variada colección de plantas. Ideal para alejarse un poco del ajetreo de la urbe madrileña, dar paseos o descansar bajo la sombra de tilos centenarios. Son más de 5.000 especies de plantas las que encontrarás en estos jardines. Si bien, este lugar se coloca entre los primeros puestos de los lugares más visitados en Madrid. Son pocas las personas que conocen la significativa labor que realizan como centro de investigación.
Son más de dos siglos de historia en los que esta institución ha promovido la preservación y el conocimiento de las plantas. Además, del medio natural donde habitan, esta labor la ha estado realizando Mariano Sánchez García. Durante los últimos 30 años, Sánchez es conservador de Real Jardín Botánico-CSIS y jefe de la Unidad de Jardinería y Arboricultura.
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Breve historia del Real Jardín Botánico de Madrid
Para conocer los orígenes de este jardín hay que trasladarse hasta el año 1755. Durante el mandato del rey Fernando VI, esta institución tuvo si primer emplazamiento en la huerta de Migas Calientes. A las orillas del río Manzanares. En la actualidad, solo un vivero municipal al norte del puente de los franceses, es recordatorio de la ubicación original.
El rey Carlos III creó un ambicioso programa científico, justo al lado de su residencia del Buen Retiro. convirtiendo al Salón Prado en el lugar ideal para alojar su colección de plantas. Tan solo siete años después de que se dictara la orden de trasladar el botánico. Se inaugura en el Salón del prado el lugar definitivo, donde está el Jardín Botánico de Madrid. En lo que se conoce como la colina de las ciencias.
En este lugar se encontraban diversas instituciones. Como el Observatorio Astronómico, el Gabinete de Ciencias Naturales y el mismísimo Jardín Botánico. Este sería sin duda alguna, uno de los lugares que Carlos III prefería en Madrid. Desde el Real Jardín Botánico se planificaron innumerables expediciones científicas. Con las que se exploraría la diversidad de la vegetación existente en América y Filipinas. Una de las expediciones más célebres es la que fue organizada por Alessandro Malaspina.
Diseño del complejo.
Desde sus orígenes se trató de un proyecto de gran envergadura. Aunque en un principio el rey le pidió realizar el diseño a su arquitecto italiano Francesco Sabatini. Fue otro arquitecto real quien lo realizó. Juan de Villanueva, también se encargó de diseñar los edificios del Observatorio Astronómico y el Museo del Prado.
El Arquitecto Villanueva se encargó de diseñar un jardín neoclásico, partiendo de la evolución de un jardín renacentista. Presentando figuras geométricas que se centraban alrededor de una fuente. Con esta estructura le permitió ordenar de forma cronológica todas las plantas del jardín. Esto quiere decir que se colocaron las plantas según fueron apareciendo en el planeta durante las distintas eras.
Desde los helechos que fueron las primeras plantas hasta las orquídeas que son las más modernas. En la actualidad, una de las terrazas posee esta distribución.
No solo son de esa época el conjunto de terrazas escalonadas. También lo son los emparrados, estructuras ligeras que están cubiertas por la vegetación y la verja que rodea al jardín. Todo esto conservando un extraordinario estado. También de la época es el edificio más representativo del lugar, el invernadero del Pabellón Villanueva.
Para finales del siglo XVIII, el arquitecto Villanueva, construye la puerta de Murillo. Por el que aun en la actualidad los visitantes la cruzan. En cambio, la puerta del Rey, que fue diseñada por el arquitecto Sabatini, que da hacia el paseo del Prado. Actualmente se mantienen cerradas. Desde sus orígenes, solo pueden pasar bajo su arco central la realeza durante su visita.
Adversidad en los jardines
La existencia del Real Jardín Botánico ha sido un poco desdichada, debido a ciertos acontecimientos en Madrid. Sufrió daños, por estar abandonado durante la Guerra de la Independencia. También, perdió dos hectáreas con la reordenación de la explanada de Atocha en el año 1882. Es ese espacio que perdió se erigió el Ministerio de Fomento, actualmente el de Agricultura. Esta no sería la última perdida del conjunto. A principio del siglo XX, pierde la zona de viveros por la apertura de la calle Claudio Moyano.
Desde ese momento la extensión de terreno que ocupa el Real Jardín Botánico de Madrid se redujo a ocho hectáreas. En el año 1886 un ciclón golpeo fuertemente a Madrid, afectando gravemente los jardines. También, los árboles centenarios han padecido enfermedades que han logrado sobrevivir.
Una parte de su historia es poco conocida, a mediados del siglo XIX, este jardín botánico albergó un pequeño zoológico. Que luego de 12 años, fue trasladado al parque del Buen retiro, siendo nombrado la Casa de fieras. Durante los años que el zoológico estuvo en el jardín, alojaron diversas especies de aves, entre las que se incluyen los pavos reales. También se encontraban animales como cebúes, llamas, ciervos, canguros y puercoespines.
La grandiosa colección del Real Jardín Botánico de Madrid
La colección que alberga este jardín contiene más de 5.000 especies de plantas. Por lo que es una tarea imposible de realizar en tan solo unas cuantas líneas. Pero algo a destacar, es que es uno de los mejores herbarios de toda Europa. Además, posee una colección de 600 orquídeas distintas, siendo una de las mejores atracciones del recinto.
En la parte exterior del paseo se pueden apreciar unas hermosas dalias, una especie nativa de México. Con una historia especial, ya que por este botánico es que se introdujo por primera vez en Europa. Es uno de los incontables legados del botánico Antonio José Cavanilles, naturalista pionero del siglo XVIII. Quien fuera el director de este jardín unos años hasta que murió en el año 1804.
Sus invernaderos están organizados en cuatro diferentes climas. El templado, la estufa fría, el tropical con un recorrido sinuoso. Y el desértico que es uno de los más queridos por los niños.
