La paella es uno de los platillos más emblemáticos, además de ser uno de los más consumidos de la gastronomía valenciana. Aunque, es posible que sea uno de los platos que más sucedáneos le han hecho. En algunas ocasiones llegando a enfermar a los comensales. En realidad no todo lo que venden como paella, no necesariamente lo es. Por lo que en este artículo te diremos dónde comer una buena paella en Madrid. Y no termines en la mesa de lugares indeseables.
Si bien no estamos en la cuna de la paella que es Valencia. En Madrid existen lugares donde puedes degustar de unas ricas y muy bien preparadas paellas. Las hay para todos los gustos, desde paellas d verduras, paellas marineras hasta la excepcional paella valenciana. A continuación te presentamos una lista de los mejores lugares para comer una buena paella en Madrid.
También te puede interesar: Dónde comer mariscos en Madrid
Las mejores paellas de Madrid
Solo necesitas buscar un poco entre las calles de la ciudad; para encontrar un buen restaurante donde sentarte a comer una excelente paella. Si vez algún anuncio donde se ofrecen paellas muy baratas, posiblemente sea un engaño. O se trate de una paella de muy mala calidad, e incluso se podría tratar de publicidad engañosa.
Aquí tenemos una pequeña selección de lugares a los que debes ir si de verdad quieres degustar una buena paella. En donde se utilizan ingredientes de la mejor calidad y cuidando cada detalle en la preparación. Para poder satisfacer hasta los paladares más exigentes.
La Barraca

Se trata de un restaurante tradicionalista en el que se preparan unas de las mejores de la ciudad. Entre la que se destaca la genuina paella valenciana, preparada con su receta característica. Se encuentra en el barrio de Chueca. Ambientado en una decoración clásica, que evoca recuerdos de Valencia, ideal para saborear la calidad de sus arroces.
El arroz es lo más pedido de su carta, en cualquiera de las formas que lo preparan. Los platos más destacados son: arroz a banda, arroz del senyoret; arroz con trigueros y carpaccio de carabineros y su inigualable paella valenciana.
Están ubicados en la Calle Reina, 29. Madrid.
Casa Benigna

La Casa Benigna es un restaurante de arroces y paellas, en donde se acostumbra colocar la comida al centro de la mesa. Así toda la familia podrá servirse a gusto y disfrutar de la calidad de una buena paella. Este establecimiento abrió sus puertas en el año 1990 por Carmen y Norberto su hijo. Aunque es un restaurante pequeño se convirtió en un clásico para los amantes del arroz.
Sirven un delicioso arroz seco a la valenciana que se coloca al centro de la mesa. Por lo que muchas familias visitan el lugar para tener comidas familiares. Este restaurante siempre se mantiene lleno por su calidez.
Los platos que se destacan en su carta son: Arroz al ibérico con costillas y picada de jamón; arroz a banda con ñora, arroz con conejo y caracoles y arroz con pollo y verduras.
Están ubicados en Benigno Soto, 9. Madrid.
El pato mudo

El Pato Mudo se encuentra muy cerca del Teatro Real. En este restaurante se preparan los platos que más representan la comida mediterránea, como lo es el arroz. En su carta ofrecen entradas tradicionales como las rabas de sepia a la romana, los chipirones encebollados o gazpacho casero.
Pero lo que más se destaca son los arroces. Con una ambientación agradable, ideal para disfrutar de una paella con amigos o la familia. Entre sus platos destacados están: arroz negro al estilo de Mallorca con chipironcitos en su tinta; paella de sepia con coliflor, paella de mariscos, arroz de carabineros y paella de verduras.
Están ubicados en Costanilla de los Ángeles, 8. Madrid.
https://www.facebook.com/ArroceriaElPatoMudo/?locale=es_LA
La paella real

Desde sus inicios este restaurante se ha convertido en uno de los mejores en la preparación de paellas en Madrid. La calidad de sus comidas le ha dado reconocimiento nacional e internacional. Estableciéndose como una parada obligatoria para las personas que viven en la ciudad o vienen de visita.
En su carta se destacan: arroz caldoso con bogavante, paella de trigueros y gambas, paella de mariscos, paella valenciana y paella de rape y chipirones.
Están ubicados en Arrieta, 2. Madrid.
L’Albufera

Con más de 35 años de experiencia preparando las mejores paellas de Madrid. L’Albufera ofrece más de 20 platos basados en arroz. Pero también una gran variedad de entradas. El establecimiento es agradable y acogedor. Con una hermosa terraza para disfrutar una buena paella al aire libre.
Los platos más destacados son: arroz meloso marinero de rape, paella hortelana con alcachofa, arroz meloso de bogavante y gambón, paella valenciana.
Están ubicados en Calle del Poeta Joan Maragall, 45. Madrid.
https://lalbuferameliacastilla.com/
Historia de la paella
La paella vio sus orígenes en las regiones rurales de Valencia por los siglos XV y XVI. Debido a la necesidad de los pastores y campesinos de una comida que fuera fácil de preparar. Y que fuera con los alimentos que tenían a mano en el campo.
No se sabe a ciencia cierta si la paella marinera nace en el mismo tiempo que la del campo. Pero lo que si es cierto es que gracias a los productos del mar se desarrolló una alternativa muy deliciosa.
En un principio los ingredientes utilizados para elaborar las paellas eran liebres o conejos de campo; aves y verduras frescas que se tuvieran a mano. Mezclados en arroz con aceite de olivas y azafrán. Que se cocinaban muy lentamente con fuego proveniente de leña de árbol de naranjos. Lo que le da su sabor y olor característico.
Cuenta la historia que en el Levante español, durante la Guerra de Independencia. Había una historia de un general francés, una paella y la mujer que la preparaba. Cuenta la leyenda que el general francés quedo tan impresionado por la paella que la mujer le preparó. Que le propuso un trato, por cada plato de arroz nuevo que le preparara iba a liberar un prisionero español. A lo que la mujer dio rienda suelta a su imaginación y a una enorme capacidad de improvisar. Que cada día le preparaba una paella distinta. Según dice la leyenda logró liberar a 176 prisioneros.
